jueves, 18 de marzo de 2010

Mientras haya historias que contar

Últimamente estoy como que te digo todo. No sé si es mi tiempo al pedo que me permite pensar y resolver o mis ganas de dejar atrás todo lo que no me sirve en adelante. Sin saber el motivo, la cuestión, es que no paro de plantearme situaciones con personas cercanas a mi que me dejaron con la palabra en la boca. Relaciones que quiero concluir o empezar a partir de sincerarme con la otra persona. Vínculos que quiero romper o hacer más fuerte siendo clara. 
No soy de marcar las cosas que me molestan constantemente en las personas que conozco. De hecho, hasta que no se me hace insoportable no lo digo. No creo en la perfección por lo tanto, no la pido. Pero el punto es que cuando llego al límite en el que se me hace insostenible una actitud o lo que sea que fuere, lo tengo que decir. Porque cuando llego a ese punto es porque realmente... llegué al límite.
Por otro lado, no soy buena con las demostraciones. Y hablo de cualquier tipo de demostración, no solo las de afecto. Por este motivo es que intento, siempre, ser clara... con las palabras. A veces me sale y otras no tanto. Si termino una relación (amigas, novios, compañeros, lo que sea) y no digo lo que tengo para decir, si me guardo algo, es inevitable que me "quede mal". No me puedo olvidar de la persona o de la situación. Tengo esa asignatura pendiente y se hace notar. Me queda ese algo adentro y es como si me mantuviera cerca o unida. No sé, es raro pero me pasa siempre. Cuando no tengo nada para decir, creeme que es así. Si tengo palabras para vos, te las voy a decir. Y en caso de que no pueda, lo escribo y lo guardo hasta el momento que te lo puedo hacer llegar, no dejo pasar el momento del enojo, de la tristeza, del cariño o de lo que sea, porque si lo dejo pasar y después te quiero decir lo que te quería decir, no es lo mismo. Si se enfría no va a llegar con la misma intención, entonces lo escribo cuando me pasa... Estoy loca.
Oqei, el olor a lavandina me pega mal.

6 comentarios:

Cin dijo...

siempre hay que tratar de ser lo mas sincero posible... teniendo en cuenta que al otro le puede doler que seamos asi.

besos!!!

Nico dijo...

Me pasa algo parecido, es como si se me quedara clavada un astilla. Sin embargo, creo que hay veces que hay que guardarse las cosas, al menos hasta que todo se enfríe. Eso puede llegar a salvar una amistad, por ejemplo.

Beso en la frente.

Nicolás! dijo...

Me encantan tus peliculsa y tus gustos musicales, encima sos geminiana como yo.

Un besito, te sigo tambien.

La que te robó la jubilación dijo...

Lo que te va a servir siempre en la laif es ir de frente mantecol (así le decimos en mi curso a 'ir de frente sin que te importen las consecuencias')
Así que está bien que no te guardes las cosas (:

agostina dijo...

jajajajajaja que genio el nombre del blog de arriba! jajajajajajaja
hola bechiiita
teamo mejor amiga

Macanuda Macarena (: dijo...

geminiana yo también (: !!!!
en muchas cosas, coicidimos.
saludos mujer.