lunes, 30 de noviembre de 2009

Parque de la costa

Me subí a una montaña rusa de emociones. De pendeja caprichosa que soy, la montaña rusa no permitía la entrada de nenas con mi altura, me faltaban sólo un par de centímetros, por eso, estiré un poco el cuello y pasé igual. Con 17 años, todavía no me doy cuenta que ese "par de centímetros", SIEMPRE, van a hacer la diferencia. Que no están al pedo y que si están es para cuidar a las pendejas que aunque lloren y pataleen, no pueden subir por propia seguridad.
Ahora que estoy en el baile y tengo que bailar, me quiero bajar, el vómito está próximo y con el, una verborragia de la cual no quiero hacerme cargo. Siempre termino siendo esclava de lo que digo. Maldita montaña rusa, malditos centímetros que marcan la diferencia, maldito capricho, maldito cuello que cedió para habilitarme la entrada.
Oqei, necesito un cigarrillo...

7 comentarios:

Barbie dijo...

Sabrás disculpar pero me causó un poco de gracia tu indignación, pero no te preocupes... ya se te pasó el malestar?? puteá tranquila!jajaj

Bárbara dijo...

Qué buena comparación... definitivamente.

Bárbara dijo...

Se nota en éstos comentarios la poca originalidad de los padres para elegir nombres jajaj

agas dijo...

Sin dudas nuestra vida es una montaña rusa MB. Teadoro!




Barbara: a que no sabes como se llama la hermana de MB ?? Barbara,claro!

Antonella dijo...

Cuando me morí del miedo con esos juegos. Soy una cagona terrible jaja.

Un beso!

eterno sindrome pre menstrual dijo...

tanta vuelta. tanto viaje
pero tan rápido

Mariana ~ dijo...

Amo la montaña rusa y todas esas atracciones que te dejan de la nuca. Siempre cierro los ojos jaja, preguntarás, qué es lo que disfrutás entonces?. La adrenalina, simplemente eso.

PD: Bajón lo tuyo jaja